Ventaja 2: Familiaridad con el país

Nunca debe de olvidar que cuando usted se lanza a la importación de un vehículo tendrá que negociar y tratar con personas de un país diferentes, los cuáles hablarán en otro idioma y tendrán otra cultura y costumbres, con las que, es más que probable, que usted no esté familiarizado.

Esto le puede llevar a cometer errores cruciales en el proceso de negociación, o a perder buenos negocios porque no supo como tratar a la persona que le estaba vendiendo el vehículo.

Por ello, el intermediario se convierte en una figura esencial para usted en el proceso de importación, porque le puede aportar eso que usted no posee, y que le puede estropear el negocio.

El intermediario hablará el idioma del vendedor, y le servirá a usted de traductor, con lo que no tendrá problemas de entendimiento con el vendedor del concesionario. De esa forma, usted evitará posibles malosentendidos que le llevarían a firmar acuerdos poco claros y no ventajosos para usted.

Por otro lado, el intermediario generalmente reside en el país de origen de la importación, por lo que conoce las costumbres y la manera de ser de los ciudadanos del mismo. Por tanto, le explicará a usted como debe comportarse y le ayudará en aquellas cuestiones peliagudas que puedan ofender al potencial vendedor.

Le asesorará, a su vez, a la hora de organizar el viaje de regreso, porque él sabrá que carreteras son las más convenientes, y le ayudará a organizar una ruta de regreso, con lo que usted se ahorrará tiempo y malas experiencias.

Y, en general, usted se encontrará acompañado durante toda su estancia en un país extranjero, lo cuál es una cuestión esencial, especialmente si usted nunca ha viajado fuera de nuestro país, ya que, de otra forma, se encontraría en una clara situación de indefensión personal, y en una fase de falta de confianza que no le ayudaría nada a tomar la mejor decisión.