Ventaja 3: Garantía mecánica

Si existe un aforismo que se cumple de manera permanente en el sector de los coches, tanto nuevos como de segunda mano, es que éstos se estropean. Es decir, ‘los coches se estropean’. Y esto se cumple siempre.

Por ello es de vital importancia recibir una garantía mecánica cuando a usted se le haya entregado el coche, porque, si no es así, estaría usted jugando con fuego, arriesgándose a que el vehículo se le estropee en cualquier momento, sin tener ninguna capacidad para recurrir.

Pero, yendo un poco más allá, esa garantía mecánica debe de ser real, y no sólo que existe, físicamente, sino que pueda ser ejecutable.

De poco le servirá a usted disponer de una cláusula de garantía mecánica, si para poder ejecutarla se ve en la obligación de tener que recorrer 2000 kilómetros.

Por esta razón, el adquirir un coche ya importado le reportaría a usted la ventaja de disponer de una garantía mecánica real, o ejecutable. Ya que, si le surgiera cualquier problema en los primeros meses de vida útil de su vehículo, siempre podrá acudir al intermediario que se lo vendió, y éste se verá en la obligación de darle una solución.

En el peor de los casos, si usted se ha decidido finalmente por acudir al vendedor en origen y allí se le entrega una garantía mecánica, debería de asegurarse de que la misma pudiera ser ejecutable en algún lugar físico de su propio país.

Si esto no es posible, la ventaja ofrecida por el intermediario en materia de garantía mecánica cobra, aún una mayor importancia, ya que pasa a convertirse en su única posibilidad para hacer frente a una posible avería inicial.

No olvide, por último, que las averías que se producen en los primeros meses de vida de los vehículos suelen ser las más costosas, ya que no son producidas por el uso del mismo, sino por piezas defectuosas que deben de ser reemplazadas de manera inminente.