No confíe en exceso en las condiciones culturales que nos unen a todos los países de la Unión Europea, y sí desconfíe de todo aquello que nos diferencia, porque esas diferencias pueden complicar tanto su proceso de compra como su estancia en el país.
Una vez que haya seleccionado el país del que va a importar el vehículo, infórmese sobre él. Investigue sobre las costumbres en los procesos de compra-venta y lo que se espera tanto del comprador como del vendedor.
Así conseguirá que ningún comportamiento de su vendedor le tome por sorpresa y evitará tomar por una falta de respeto alguna actuación que puede ser normal en el país de origen.
De la misma forma, no olvide que tendrá que estar, al menos, una noche en el país, así que es conveniente que conozca previamente lo que puede comer, donde lo puede comer, y lo que le va a costar. A su vez, averigüe algo sobre la gente del país, sobre su comportamiento, y sobre aquellas cuestiones que puedan provocar situaciones incómodas.
Así conseguirá centrarse única y exclusivamente en su objetivo, que no es otro que la compra de un vehículo, y olvidarse de cuestiones secundarias que contaminen su objetivo.
Para encontrar este tipo de información puede meterse en cualquiera de los muchos foros que abundan en Internet sobre los diferentes países. Si, por el contrario, prefiere una información más oficial, puede visitar la página que el Ministerio de Asuntos Exteriores español tiene sobre todos los países.