Otra estafa repetida, por los ingentes beneficios que genera, así como por la dificultad de su detección, es la del IVA y el Impuesto de Matriculación, con la que los vendedores consiguen ahorrarse una cantidad considerable, haciendo crecer, de una manera exponencial, sus beneficios.
En este sentido, otro caso fue reportado por la Agencia Tributaria con concesionarios involucrados de Madrid, Toledo, Alicante y Ciudad Real, que vendían los vehículos importados directamente desde Alemania, sin cumplir con sus obligaciones impositivas.
Los detalles de la estafa eran muy similares a otros casos, con la diferencia de que, ahora, el importador del vehículo no se dedicaba a venderlo posteriormente, sino que se lo cedía a diferentes concesionarios que eran los encargados de poner los vehículos en el mercado.
En ese sentido, el importador repercutía el IVA de las operaciones, pero, después, no ingresaba estas cantidades en la Agencia Tributaria, y, a la vez, los concesionarios se deducían el IVA, a la hora de presentar su declaración de impuestos. Sin embargo, nadie había ingresado el IVA que los concesionarios se estaban deduciendo, con lo que el negocio era redondo, ya que el comprador final sí que abonaba el 16% correspondiente al Impuesto sobre el Valor Añadido.
Por tanto, el comprador actuaba de buena fe, y en ningún caso participaba del fraude, aún cuando la Guardia Civil estuvo investigando esta posibilidad durante un tiempo, ya que a la hora de pagar el vehículo abonaba el precio final del mismo, más los impuestos correspondientes.
Sin embargo, una vez que el fraude es detectado, y hasta que se produce una resolución judicial, un comprador involucrado, aunque sea involuntariamente, en este tipo de fraudes, se ve en la tesitura de tener su vehículo inmovilizado durante un tiempo, con el perjuicio que ello le pueda ocasionar.
Fuente: http://www.abc.es