La Matriculación

Aunque le parezca mentira, finalmente ha llegado al último escalón de los trámites administrativos, por fin podrá matricular su vehículo y comenzar a circular con él libremente.

Sin embargo, no se alegre demasiado pronto, porque este trámite puede ser bastante tedioso, ya que las esperas suelen ser largas.

En primer lugar, debe de personarse en la Jefatura Provincial de Tráfico de su municipio, provisto de los siguientes documentos: Ficha Técnica del Vehículo (recuerde que la recibió al pasar la ITV), Certificado de Conformidad Europeo (recuerde el post sobre la homologación), el Justificante de pago del Impuesto de Matriculación (modelo 576), Justificante del Pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales o, en su caso, el IVA, la Factura de compra (y su traducción), y, por supuesto, su documentación personal.

Entonces, una vez en la Jefatura Provincial de Tráfico deberá adquirir el impreso de ‘Solicitud de Primera Matriculación’ y rellenarlo cuidadosamente para no cometer ningún error que le pueda ocasionar problemas administrativos posteriormente. No olvide que este impreso es gratuito, así que no le pueden cobrar nada por él.

Ahora debe de abonar las Tasas de Matriculación, por lo que deberá de ir hasta la ventanilla de caja o de cobros y pagar los 69.40 euros de dichas tasas (al abonar esta tasa deberá de presentar toda la documentación referida con anterioridad).

Una vez pagadas las Tasas deberá de personarse en la ventanilla de Matriculaciones, donde, si toda la documentación está en regla, le entregarán el Permiso de Circulación (normalmente, no se entrega de manera inmediata sino que se requiere un tiempo de espera).

Cuando ya tenga el Permiso de Circulación no tendrá más que encargar sus placas de matrícula (en la misma calle donde se encuentre su Jefatura Provincial de Tráfico habrá multitud de establecimientos que se encarguen de realizar estas placas).