Normalmente, usted recibirá una garantía con una vigencia determinada (en general de un año), durante la cuál su vehículo recibirá cualquier arreglo dentro de dicha garantía, sin ningún gasto adicional para usted.
Por este motivo, es esencial que usted pruebe su vehículo, en todas sus versiones y posibilidades, durante el período de vigencia de la garantía.
Esta prueba, que debe ser básica a la hora de comprar su coche (revisarlo bien tanto por el interior como por el exterior y probarlo con detenimiento antes de adquirir el vehículo), debe de ampliarse durante todo el tiempo en el que la garantía esté vigente.
La primera fase en la que debe de probarlo es durante el viaje de regreso. Aproveche ese momento para comprobar las prestaciones de su coche recién adquirido. Fuércelo, siempre dentro de un límite, para ver como reacciona en diferentes momentos y situaciones. No aguarde a regresar a España y comprobar en ese momento que algo falla.
Y si no encuentra ningún problema o ninguna anomalía, no se dé por satisfecho y siga probando su vehículo. Recuerde que cualquier problema que encuentre en su coche después de que el período de garantía haya finalizado tendrá que ser abonado por usted mismo, así que no aguarde hasta este momento.
Por otro lado, en el caso de que encuentre cualquier defecto mecánico o ineficiencia técnica póngase en contacto con el concesionario en el que lo compró, y exija el cumplimiento de este compromiso de garantía.
Si el vendedor le pone cualquier problema a la hora del cumplimiento de la cláusula, busque asesoramiento legal para demandarle porque estará en su derecho de exigir el arreglo de cualquier defecto que encuentre.
Por tanto, probar su vehículo de manera constante durante toda la vigencia de la garantía será la única forma que tendrá usted de detectar posibles problemas técnicos o mecánicos que afecten al buen funcionamiento del coche.