Ventaja 4: control de los trámites

Gracias a la apertura de fronteras entre los países de la Unión Europea y la libertad de circulación de todo tipo de bienes y servicios entre los países que conforman la unión, el volumen de trámites necesarios a la hora de importar un vehículo se ha reducido de manera drástica. Sin embargo, estos trámites todavía existen.

Se trata, principalmente, de impuestos y tasas que deben de ser abonadas en el lugar y tiempos correctos para evitar sorpresas de última hora que obliguen a pagar incómodas multas con intereses de demora.

Cuando usted realiza una importación directa se ve en la obligación de cumplimentar todos los trámites usted mismo, tanto en el país de origen como en España. De esta forma, se asegura de que todo se realiza de manera correcta sin evitar el pago de ningún impuesto.

Sin embargo, cuando usted adquiere el vehículo a un intermediario, estará confiando en que él se encargó de abonar todos los impuestos y tasas y en que cumplimentó todos los trámites necesarios.

Es cierto que le presentará documentos de apariencia oficial, pero el problema radica en que es probable que usted no conozca todos los trámites o impuestos obligatorios.

Por tanto, esta situación le genera a usted cierta pérdida en el control de los trámites necesarios, pudiendo adquirir un vehículo sin todo el papeleo administrativo en regla.

Esto le puede ocasionar el tener que abonar multas a posteriori.