Inconveniente 1: Desconocimiento del mercado

A no ser que usted sea un experto importador y que haya realizado el proceso de importación en numerosas ocasiones, si se decanta por la fórmula de la importación personal, sin ningún tipo de asesoramiento, se encontrará con el gran inconveniente de enfrentarse a un mercado desconocido para usted.

Es un mercado desconocido en el sentido de que usted no conoce a los vendedores, ni a los concesionarios. Así, cuando usted llegue al país de origen tendrá que hacer la primera exploración del mercado yendo a ciegas y visitando concesionarios, sin conocer si está usted en el lugar adecuado, o en una plaza de fiar.

Esto le ocurrirá independientemente de que haya realizado un trabajo de campo previo, porque, aunque usted se haya documentado sobre todos los concesionarios de la ciudad, antes de iniciar el viaje, no olvide que siempre existirá una clara diferencia entre lo anunciado y con lo que se va a encontrar en realidad.

Por este motivo, usted perderá parte de su tiempo en concesionarios que no le van a aportar nada, ni le pueden ofrecer la marca o el modelo que usted está buscando. Sin embargo, no podrá hacer nada al respecto.

Sin embargo, llegará un momento en el que usted encontrará el vehículo deseado, le habrá costado dar tumbos de un lado para otro, pero finalmente lo tendrá delante. Ahora, llega el momento de la confianza.

Aunque usted analice todos los documentos, y compruebe el vehículo con detenimiento, carecerá de todo asesoramiento, con lo que, en última instancia, tendrá que fiarse de su propia capacidad para comprobar todas estas cuestiones y en la buena voluntad del vendedor.

Por tanto, este desconocimiento aporta un elevado grado de incertidumbre que dificulta el éxito de la operación. No obstante, si usted está totalmente seguro de su capacidad de análisis y comprobación puede ignorar este inconveniente.