Este tipo de estafas es la de peor nivel ético, ya que no solo le afectaría a usted, y a su interés por obtener un precio más asequible, sino que también involucraría al dueño real del vehículo que por culpa del negocio que el vendedor está intentando obtener se habrá visto privado de la propiedad de su vehículo.
Lo más habitual es que los vehículos destaquen, sobre manera, por el precio con respecto al resto de ofertas que usted se pueda encontrar en cualquier página Web, de forma que usted o cualquier comprador interesado en importación no podrá refrenar el interés.
En este caso, toda la operación se hará sin ningún tipo de estafa monetaria, ya que a usted se le solicitará un precio, realmente económico, usted abonará ese precio y recibirá a cambio el vehículo, sin ningún problema.
¿Dónde está, entonces, la estafa?
En el hecho de que usted está intentando comprar un vehículo legal, y, a cambio, está recibiendo un vehículo robado, sin que tenga conocimiento de ello (si tuviera conocimiento usted mismo estaría incurriendo en un delito).
Y esta situación le puede ocasionar graves problemas a posteriori, ya que si, por cualquier motivo, la policía llega a descubrir el origen de su vehículo es más que probable que se quede usted sin él sin ninguna compensación previa.
La mejor forma de detectar este tipo de estafas es comprobar de manera adecuada toda la documentación, porque ésta deberá haber sido falsificada en algún punto del proceso, para hacer desaparecer el nombre del propietario original del vehículo.
Por ello, siempre es recomendable que haga revisar la documentación a un experto en la materia (una gestoría especializada en vehículos de importación sería lo ideal).
En este mismo sentido, y para evitarse problemas, haga caso del refranero castellano y recuerde aquello de que ‘nadie da duros a tres pesetas’. Por lo que si el coche que usted va a comprar es extremadamente barato en comparación con el resto de vehículos, algo raro debe haber.