Conclusiones

Como usted ha podido comprobar, importar un vehículo es claramente beneficioso desde el punto de vista del precio, y, por ello, si se decide finalmente a realizarlo tendrá que trabajar cuidadosamente para conseguirlo.

Porque, en ningún caso, es un camino fácil. Más bien al contrario, se trata de una actividad que tiene dificultades y problemas que deben de ser resueltos con solvencia para poder aprovecharse de la diferencia de precio que incentiva la importación.

En primer lugar, debe usted decidir la fórmula que va a adoptar para ello. La gran pregunta que se debe hacer a usted mismo es si prefiere viajar al país origen de la importación, o si desea realizar todo desde España. Y en el primer caso, su proceso decisorio continúa porque deberá elegir entre realizarlo por su propia cuenta y riesgo o utilizar el asesoramiento de un intermediario.

Una vez elegida la fórmula, llega el momento de decidir el país origen. Tres son las principales opciones, aunque hay otras. Alemania, Bélgica y Francia son los tres países que mejor se adaptan a las necesidades de los importadores españoles por diferentes cuestiones. Ahora, usted tendrá que analizar las ventajas que le proporciona cada uno de los mercados y decantarse por uno u otro.

Y, por último, llega el momento en el que debe de encontrar el modelo y marca que usted desea, y para ello no hay nada mejor que Internet, donde se encuentra toda la información.

Debe visitar tres tipos de páginas: las de los concesionarios oficiales, las páginas especializadas, y los mercadillos de compra-venta. Así tendrá la oportunidad de comparar entre diferentes ofertas y decantarse por aquella que mejor se adapta a usted.

Entonces, se encuentra en disposición de iniciar su proceso de importación.