En otro caso de defraudación a la Administración Pública conocimos todos los pormenores de la operación de fraude, con lo que pudimos comprobar en detalle como se lucraban los estafadores.
Resulta que compraban un vehículo en el centro de Europa, en general era en Alemania, aunque también se conocen importaciones provenientes de otras nacionalidades. Por este vehículo pagaban una media de unos 30.000 euros.
Luego, al llegar a España, declaraban ese mismo vehículo por una media de 10.000 euros. ¿Qué conseguían con ello? Ahorrarse un total de 6.000 euros en impuestos, desglosados en 3.200 de IVA y 2.400 de impuestos de matriculación.
Así, el beneficio que pudieran conseguir de la simple venta del vehículo que habían traído directamente desde el centro de Europa se veía incrementado por el dinero que se ahorraban al no abonar los impuestos que debían a las Administraciones de Hacienda correspondientes.
La Guardia Civil calculaba el montante total de lo defraudado en unos 35 millones de euros, divididos en la venta de algo más de 5.000 vehículos importados (todos ellos, claro está, de alta gama).
Se involucró a un total de 16 personas en la operación, vinculados a entidades de crédito y a concesionarios de vehículos. Los segundos eran los que vendían los vehículos y realizaban los trámites necesarios, mientras que los primeros se encargaban de agilizar el papeleo correspondiente.
Cómo puede usted comprobar, todos los casos de estafas y de fraudes que le estoy mostrando tienen que ver con vehículos de alta gama, lo cuál tiene un sentido económico evidente. Los estafadores sólo se arriesgan a vivir en la ilegalidad cuando el beneficio que les aguarda es elevado, y éste se incrementa cuando se trata de vehículos de alta gama, ya que su precio de venta es, siempre mayor.
Fuente: http://www.motor.terra.es