No confíe en nadie

Este es un consejo en general, pero toma especial relevancia cuando se trata de un negocio de compra-venta, y crece de manera exponencial en materia de importancia si el negocio se realiza en un país diferente al suyo.

Una importación está realizada para aprovecharse de una ventaja, real y legal, que se produce por diferencias en el mercado entre dos países con las fronteras abiertas, como podrían ser, por ejemplo, España y Alemania.

Sin embargo, al igual que existe esa ventaja, real y legal, existen otros resquicios ventajosos, no siempre legales, susceptibles de ser aprovechados por alguien.

Y esos resquicios pueden provocarle a usted un perjuicio evidente si no comprende bien la magnitud del daño que le pueden ocasionar, en materia de posibles multas o problemas legales y administrativos posteriores.

Por ello, usted no debe de confiar en nadie, más que en usted mismo. Ni siquiera confíe al 100% en las experiencias de otras personas, o en lo que le cuentan amigos que ya han realizado la importación.

Porque cada persona le contará la versión de cómo le fue, sin ningún tipo de objetividad. Si le fue mal, le pintará toda la experiencia de color negro, sin preguntarse la razón de que le fuera tan mal. Si le fue bien, todo será de color de rosa, sin analizar las posibles dificultades que usted se podrá encontrar.

Por tanto, escuche a todo el mundo, y todas las experiencias que le puedan contar, porque de todas ellas podrá aprender algo, pero nunca crea ninguna en su totalidad, o al menos, no deje que su decisión final se vea influenciada por una opinión particular.

La única persona en la que puede confiar con plena confianza es usted mismo, y el único análisis que sólo busca su propio beneficio es el que haga usted mismo. El resto tendrán una parte de beneficio para usted, pero otra será para la otra parte.

Deje asesorarse, pero no confíe en nadie.