Importar coches nuevos

La importación de un vehículo nuevo es la mejor opción en materia de tranquilidad y seguridad de la calidad del coche adquirido, porque tendrá la garantía de fábrica y podrá estar seguro de que el coche no ha sufrido ningún percance, ni ha sido tratado mejor o peor, simplemente, no ha sido tratado.

Sin embargo, usted debe partir de una incongruencia económica para un importador que busca el ahorro. Debe partir de la base de que el precio de los vehículos nuevos en el norte de Europa es habitualmente superior al precio de las mismas marcas y modelos en España.

La diferencia de precio final que hace de la importación de un vehículo nuevo un negocio rentable está basada en los impuestos entre uno y otro país, los cuáles, al ser sumados al precio final, hacen que éste sea más económico en estos países que en España.

Entrando en detalles, le diré que en Alemania, por ejemplo, al precio franco del vehículo solo hay que añadirle el I.V.A., el cuál asciende al 20% en Alemania.

Mientras, en España usted tendrá que hacer frente, también, al I.V.A., que en nuestro país es solo del 16% (con lo que existe un 4% a favor de España en contra de Alemania).

No obstante, y ahí está la diferencia, en España usted tendrá que abonar también el impuesto de matriculación que oscila entre el 7% y el 12%, en función de la cilindrada del vehículo.

Por tanto, en España usted tendrá que abonar en impuestos un mínimo del 23% y un máximo del 28%, mientras que en Alemania tendrá un fijo del 20%. Ahí está, precisamente, la diferencia a favor del mercado alemán, la cuál no es excesiva pero sí que es real, y que convierte a Alemania, en particular, y al norte de Europa, en general, como un mercado atrayente, incluso para vehículos nuevos.