Caso práctico de importación por uno mismo

El caso que le voy a presentar es perfecto para comprender las diferencias que se producen entre una importación a través de un intermediario o de manera directa, porque refleja la situación a la que se tuvo que enfrentar un importador, tras el fracaso de la acción con el intermediario. La primera parte de esta historia la puede leer aquí.

La historia explica como una persona prescinde de su intermediario y luego intenta conseguirlo por sí mismo. Después de que el intermediario abandonará a nuestro hombre por no haber querido negociar con el concesionario que le había seleccionado él mismo, éste comienza su periplo importador por su cuenta.

La cronología sería algo como lo siguiente: 

  1. Recuperación de la esperanza: Tras regresar al hotel, nuestro hombre decide acercarse al centro de Bruselas (ciudad a la que se había desplazado para llevar a cabo la importación) para conocerlo y tomar algo. Allí descubre un bar español, y dentro encuentra a un camarero nacido en España. Nuestro importador le cuenta al camarero todo su periplo y éste se ofrece a llamar por teléfono a varios particulares que venden su coche y que están anunciados en un periódico.
    Nuestro hombre accede, aunque con poca esperanza, ya que el intermediario llamó a esos mismos números durante el día y todos los vehículos estaban ya vendidos.
    Sin embargo, cuál es su sorpresa cuando descubre que lo que le había dicho el intermediario estaba muy alejado de la realidad. Los vehículos estaban todos disponibles, así que el importador realiza una lista con todas las posibilidades.
  2. Comienzo del proceso: De todos los vehículos disponibles, selecciona un Audi A-4 TDI/110 del 98, así que le pide al camarero que vuelva a llamar (nuestro hombre no habla francés, así que necesita la ayuda del camarero) para concertar una cita para ver el vehículo.
    El vendedor reside en Waterloo (a unos 20 kilómetros de Bruselas), y está de acuerdo en acercarse hasta el bar para enseñar el vehículo a nuestro hombre con toda la documentación en regla y el libro de mantenimiento.
  3. Sorpresas da la vida: Mientras aguarda la llegada del vendedor, nuestro hombre repasa el periódico donde había encontrado el anuncio, y allí ve el coche que le había ofrecido el intermediario anunciado por un precio inferior al que éste le había dado. Picado por la curiosidad le pide al camarero que llame al concesionario en cuestión y averigüe si el precio marcado es real, y, efectivamente, resulta que el precio por el que lo están vendiendo es muy inferior al que el concesionario le había ofrecido.
  4. La compra: Finalmente, llega el vendedor y le enseña el vehículo a nuestro hombre, el cuál se encuentra en perfectas condiciones. Lo prueba por más de 20 kilómetros, y comprueba que toda la documentación está en regla.
    Una vez confirmado que todo está correcto, nuestro hombre decide comprar el coche (no en vano es el modelo y la marca que estaba buscando, y el precio es realmente accesible), así que queda con el vendedor para el día siguiente, con el fin de poder arreglar el pago.
  5. El pago: A la mañana siguiente nuestro hombre se desplaza hasta Waterloo (en transporte público). Allí se encuentra con el vendedor y juntos van al banco, para que nuestro hombre solicite una transferencia Swift a su banco de España, la cuál puede quedar realizada en el mismo día.
  6. Los trámites: Mientras aguardan a que llegue el dinero, nuestro hombre y el vendedor comienzan a realizar los trámites para poder circular con el vehículo, una vez concluída la compra-venta.
    Primero, tienen que pasar por una especie de I.T.V para poder identificar el coche y su nuevo propietario. El vehículo pasa la inspección sin ningún problema.

    Después, el vehículo necesita las placas provisionales y el seguro para un mes. Estas gestiones las realiza a través de una Gestoría de Bruselas que le recomienda el vendedor, porque tienen empleados españoles.

    Ahora ya llega la fase final de la aventura de nuestro importado, que refleja a la perfección la realidad de la importación de un vehículo:

  7. Finalización del proceso: A última hora de la mañana llega la confirmación del banco de que todo está correcto (primero hubo un problema administrativo, pero ya estaba todo solucionado). Sin embargo, ya es muy tarde para poder matricular, así que tendrá que esperar hasta el día siguiente.
    A primera hora de la mañana del día siguiente nuestro hombre se marcha a la Gestoría y desde allí le llevan a la D.I.V. (como la Jefatura Provincial de Tráfico) para cerrar todos los trámites.

    Tras una pequeña espera (porque hay mucha gente para realizar el mismo trámite, la mayoría españoles), el trámite se realiza correctamente. Y una vez de vuelta en la gestoría le entregan toda la documentación.

    Con ella, nuestro hombre regresa a Waterloo y allí, con ayuda del vendedor, coloca las placas provisionales.
  8. De vuelta a casa: El vendedor aconseja a nuestro hombre que regrese a España vía Luxemburgo, en lugar de vía París, como tenía pensado previamente, por ser un camino más sencillo.
    El importador decide aceptar esta alternativa, la cuál se muestra como la más adecuada, porque consigue llegar a España sin ningún percance y gastando el mínimo de gasolina.

Y la aventura de la importación concluye así, ya de vuelta en España, y solo a la espera de concluir con los trámites patrios.

Este ejemplo muestra claramente las ventajas que aporta la importación directa, en comparación con la importación a través de un intermediario, y también insinúa los posibles inconvenientes que pudiera acarrear, por lo que le puede servir a usted para hacerse una composición de lugar muy clara.

 

Fuente: Personales